Podría poner que llevo toda la vida soñando con ser arquitecta pero no es así, lo supe cuando tenía 14 años. Estaba en 3º ESO cuando me di cuenta de que si me gustaba el ingles no significaba que quisiera impartir la asignatura, y menos mal porque siempre me han gustado más las ciencias. La verdad, es que en su momento no tenía ni idea, y ahora se que es la mejor decisión que he tomado en mi vida.

Además, para mi ser arquitecta cobró todo el sentido del mundo, me gustaban las matemáticas, y me había pasado la infancia participando en concursos de dibujo, siempre me han gustado las manualidades y ese tipo de cosas. De hecho, en primaria gane 3 de los concursos en los que había participado, dos estaban relacionados con hacer un dibujo que representaran las fiestas del pueblo, Sant Onofre en Quart de Poblet, y otro con hacer un dibujo sobre la diversidad, ¡que publicaron en un calendario!
La cosa es que cuando supe que había entrado en la carrera pensé que con un poco más de esfuerzo podría tener mi propio estudio de arquitectos, y crear museos, tiendas para las casas de moda más grandes, mansiones para famosos, etc. Aún así, no me estanco solo ahí, pues tengo más propósitos en mente, me encantaría investigar más sobre como hacer casas autoeficientes, para explotar las energías renovables o dedicarme a la restauración para mantener con vida aquello que ya tiene su hueco en la historia.
A lo largo del curso hemos estado investigando sobre arquitectos y hay una frase de Kazuyo Sejima que me gustó, y con la que comparto su punto de vista.
«Tengo el sueño de que la arquitectura pueda aportar algo a la sociedad contemporánea. La arquitectura es cómo la gente se encuentra en el espacio” Kazuyo Sejima